¿Cómo se explica que Francia, uno de los países más restrictivos de Europa respecto al cannabis, sea el mayor consumidor de la planta en Europa mientras Portugal, donde el consumo y tenencia están completamente despenalizados, esté muy por debajo de la media europea?

Es una pregunta que se deberían hacer los responsables del Observatorio Europeo de Drogas, de cuyo informe de 2018 están extraídos los datos del mapa. El EMCDDA es uno de los múltiples organismos europeos que viven por y para la prohibición, y para los que parece existir una disonancia cognitiva entre los dineros gastados cada año en la prohibición y persecución del cannabis y el empeño de los ciudadanos europeos en seguir consumiendo la planta.

Según los datos recopilados por el Informe sobre Drogas 2018, el 26,3% de todos los europeos han probado el cannabis y sus derivados alguna vez, cifra que se reduce al 14,1% en el caso de los jóvenes de 15 a 34 años, que es lo que refleja el mapa. Hablamos de más de 100 millones de consumidores de los que 150.000 han “iniciado tratamiento de desintoxicación”, según enfatiza el estudio. No parece, desde luego, un problema de salud pública tan grande que explique la prohibición de la planta.

El consumo de cannabis parece subir en algunos países (Irlanda, Finlandia y algunos países del Este), mientras se estabiliza o baja en España, Reino Unido y Dinamarca, tal y como se puede apreciar en este otro gráfico:

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Puedes leer el Informe Europeo sobre Drogas [PDF] aquí.