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Un cultivador de la localidad australiana de Balingup no irá a la cárcel gracias a la mala calidad de su producción.

David Carne Giumelli, de 37 años, no pisará la cárcel australiana pero tampoco se labrará una buena reputación entre los sibaritas de la marihuana. Giumelli fue arrestado después de que la policía encontrara en su casa 50 plantas de marihuana, un delito por el que, según la ley australiana, obligaría al hombre a cumplir un año de condena. Sin embargo, tras considerar como “infumable” la hierba del acusado, Giumelli fue puesto en libertad por el juez.

Según informa The West., el hombre estaba “experimentando” con tutoriales de internet cómo cultivar cannabis. Su intención era compartir los frutos -y cogollos- de su plantación con los amigos, pero no vender.

El abogado de Giumelli declaró que resultaba “bastante irónico” el hecho de que la posesión de tan elevado número de plantas se debiera a los reiterados fracasos a la hora de dar con el cogollo apropiado para el consumo.

La policía registró la granja de Giumelli el pasado mes de septiembre, y halló 39 plantas de cannabis en crecimiento, diez maduras y otras cinco dedicadas a la producción de semillas. Además encontró 316 gramos de cannabis para tirar y otros 30 fumables.

Según declaró durante el juicio, la intención del detenido era cosechar “marihuana medicinal”, 170 gramos para consumo propio y el resto para los colegas. El problema radicaba en su falta de tino a la hora de producir la cosecha, motivo esgrimido para justificar semejante despliegue de plantas.

David se lanzó a la aventura del autocultivo por no poder financiarse el hábito de la marihuana, pues estaba gastando del orden de 400 dólares semanales a razón de 4 gramos diarios de consumo.

Factores atenuantes

El juez encargado de juzgar el caso dictaminó que, si bien el cannabis “no es una droga inocua”, existían varios factores atenuantes en el caso de Giumelli, incluyendo su “sincero arrepentimiento” y la nefasta calidad de su plantación, que calificó como “infumable”. Por todo ello, condenó al hombre a 12 meses de prisión, aunque suspendió la pena por 12 meses, a la espera de supervisión del caso.

Otro gallo le hubiera cantado a Giumelli si hubiera plantado las semillas G8 de Cannopia, calidad garantizada.

Visto en The West.