Desde hace tiempo, Extremadura está apostando por impulsar el cáñamo industrial, o cannabis sin efectos psicoactivos, como complemento y alternativa al cultivo de tabaco, en el que es la mayor comunidad productora de España. En Extremadura hay unas 13.000 hectáreas de cultivo de tabaco que muchos de sus propietarios están deseando cambiar por otro porque el tabaco está perdiendo cuota de producción y el cáñamo podría ser un cultivo alternativo muy rentable.

El cáñamo puede tener altas proporciones de CBD, el componente que se utiliza para usos medicinales, pero muy baja de THC, el componente psicoactivo que, según la legislación de la UE, no debe superar el 0,2% para permitir el uso de la planta con fines industriales. Y, tras su procesamiento, se pueden obtener de ella un sinfín de productos que pueden utilizarse en los sectores del textil, cosmética, farmacia, fitoterapia, alimentación, bioconstrucción, biocarburantes e incluso para la industria del automóvil. 

También incrementar la plantación de cannabis industrial tiene muchos beneficios ecológicos, entre los que están la reducción de las emisiones de CO2, la lucha contra la deforestación con la obtención de papel sin necesidad de talar árboles, su utilización como alternativa a los plásticos o el cultivo rotativo que mejora la calidad de los suelos. 

El cannabis una planta de crecimiento rápido que se siembra a comienzos de la primavera y se cosecha al final del verano, por lo que es el cultivo más eficaz que pueden entrar en rotación con cereales o leguminosas: mejora las condiciones físicas del suelo sin empobrecer su fertilidad y tiene un efecto de contención de malas hierbas. 

Su cultivo está permitido, e incluso subvencionado, en la Unión Europea, pero no todos los países tienen la misma legislación al respecto. Porque, como para cualquier otro sector novedoso, se requiere una actualización de las leyes, cambios regulativos para que no se aplique al cáñamo la legislación de control de drogas o para que se permita el uso de todas las partes de la planta, acabando con la ambigüedad y la inseguridad normativa que ahora impera en este sector. 

Precisamente, el Parlamento Europeo aprobó a finales del año pasado aumentar hasta el 0,3% el límite permitido de THC en el cáñamo de uso industrial y medicinal e incluir esa decisión dentro de la reforma de la Política Agraria Común. Este acuerdo, que aún tiene que pasar por la Comisión y el Consejo Europeo, eliminaría uno de los grandes obstáculos con los que se encuentran los productores de CBD para uso medicinal si la planta tiene más de un 0,2% de THC.

Extremadura tiene unas condiciones ideales para la implantación de nuevos cultivos de cáñamo y su objetivo para la promoción de este sector es generar riqueza y empleo de manera estable. La infraestructura de regadíos, las cooperativas, la experiencia con otros cultivos como el del tabaco, el clima y el terreno favorecen la producción del cáñamo, más aún cuando la producción de la hoja de tabaco, que concentra en esta comunidad más del 90% de toda España, se encuentra en claro retroceso.

Un ejemplo de todo ello son empresas como Vera Hemp, una marca pionera en Extremadura en el cultivo de cáñamo para extracción de CBD ubicada en Villanueva de la Vera, un enclave único famoso por su fertilidad y la calidad del agua, donde el cáñamo se cultiva desde hace muchas generaciones (concretamente desde el siglo XVIII) y donde instalaciones como invernaderos, secaderos y superficies de agricultura se reparten por todo el territorio. 

Y es que las infraestructuras tradicionalmente existentes para el secado del tabaco puede utilizarse sin problemas para el secado de la flor de cáñamo, por lo que no sería necesaria nuevas inversiones para esta fase final de las cosechas, un paso clave para obtener un producto con sello de calidad que posicione a la región extremeña como un centro de referencia internacional para promover el desarrollo y aprovechamiento integral de esta planta.

El cultivo del cáñamo es una excelente oportunidad para afianzarse dentro de un sector estratégico a nivel europeo. Asimismo, el modelo productivo español, tras la crisis sanitaria, se verá obligado a evolucionar para reducir la dependencia del sector turístico. Por lo tanto, esta reconversión hacia el cultivo de cáñamo industrial no solo permitirá dotar al mercado europeo de un producto de calidad con denominación de origen, sino que también incentivará la aparición de nuevas empresas y, sin duda, fomentará el empleo local.

Si quieres más información acerca del cáñamo producido en Extremadura, escríbenos a info@cannopia.com.